Todos quisimos ser normales, sin saber que ya lo éramos



Muchos pueden no estar de acuerdo con esta afirmación, créanme que yo misma no lo estaría si no pensara en ella por más de unos pocos segundos. Sé que hablar de lo “normal” dentro del colectivo asexual puede llevar a discusiones y que lo que muchas veces es normal para algunos no lo es para otros, pero esa no es una discusión que busque revivir en este momento.
Esta afirmación va más allá de su significado en forma literal, busca expresar, de forma concisa, una multiplicidad de emociones y sentimientos que, podría arriesgarme decir, todo asexual ha experimentado en algún momento. Me refiero a esos primeros momentos donde la persona comenzó a descubrir la asexualidad y los múltiples matices que esta tiene.
Recordar ese momento, donde poco a poco nos adentramos más en el colectivo y descubrimos a otras personas como nosotros, nos puede hacer revivir esa sensación de sentirnos abrumados, de querer cerrar todo y salir de ahí solo para olvidar lo que habíamos leído y encontrado. Ese es un momento muy importante en el proceso de auto descubrimiento que todos debemos enfrentar, las decisiones que uno tome después de eso son las que marcarán el camino que recorrerá de ahí en adelante.
Es entre esas sensaciones que se puede dar, algunas veces más definidas que otras, un sentimiento de desasosiego que nos puede acompañar por muy poco tiempo o hasta que logramos superarlo por nosotros mismos. Este sentimiento puede hacer que no veamos las cosas con claridad, o que nos dejemos influenciar, en menor o mayor medida, por las diferentes opiniones que ahí a nuestro alrededor, sin importarnos que vallan contra las nuestras.
Muchas veces, este conflicto de opiniones no hace más que causarnos un malestar emocional o debilitar la convicción que tenemos de lo real que es lo que nos sucede; y es aquí donde aparecen pensamientos de todo tipo, siendo principalmente los de angustia. Después de leer muchas historias y experiencias en diferentes plataformas virtuales dedicadas al colectivo asexual, puedo decir que la gran mayoría hemos atravesado por ese momento donde creemos que todo sería más fácil si solo fuésemos "normales", fantasear con que lo que el mundo cree que está mal en nosotros desapareciera sin más.
El problema de querer ser normal es su dualismo extremo, si no logras ser normal quiere decir que eres “anormal”, no hay ninguno punto intermedio, o eres normal o no lo eres. Esto puede llevarnos a cuestionamientos más complejos como, el casi obligado, ¿Por qué a mí? ¿Porque no puedo ser yo normal? Haciendo que, de forma indirecta, creamos que existe algo que está mal en nosotros, cuando lo único malo es la intolerancia y el rechazo. Haciendo que pensemos en que nos gustaría que eso que no es "normal" desapareciera para que todo nos sea más fácil.
Como si fuese una obligación nuestra tener que encajar en los estándares pre-establecidos que la sociedad nos impone, los cuales, cabe destacar, son producto de una idealización que muy pocas veces se puede alcanzar.
Entonces caemos en el error de, sin querer, aceptar que lo que el mundo piensa y creer es verdad, fallándonos a nosotros mismos. Sin recordar que la diversidad es la piedra angular del mundo, que lo “normal” es ser uno mismo, que lo que verdaderamente importa es no fallarnos a nosotros mismo en el intento de no fallarle a los demás.
Olvidándonos lo que es realmente importante: mantenernos fiel a nuestra esencia. Nos olvidamos de eso obligándonos, muchas veces, a tener que vivir una realidad que no es la nuestra, solo por querer encajar en un mundo que tiene como regla principal predicar lo políticamente correcto, pero sin actuar en consecuencia.
Asiéndonos perder, a veces solo momentáneamente, a nosotros mismo a raíz de esa necesidad que tenemos de encajar, solo para sentirnos un poco mejor. Como si nosotros no fuésemos lo importante, como si deberíamos priorizar la percepción que los demás tienes de nosotros y su aceptación aun a costa de nosotros mismos.


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