Ser gris en un mundo blanco y negro


Ser asexual en un mundo tan sexualizado, como es el nuestro hoy en día, no es nada fácil. No solo debemos enfrentarnos a la invisibilidad que sufrimos, sino también a la constante exposición a estímulos sexuales que, francamente, no entendemos.
Y es debido a esta invisibilidad en la que vivimos, que el descubrimiento sobre nuestra propia sexualidad es, en muchos casos, largo y accidentado. Muchos adolescentes asexuales se encuentran confundidos sobre lo que les sucede cuando observan, sin comprender, como sus amigos comienzan su despertar sexual. Y ni hablar del momento en que intentan comprender la confusión por la que están pasando, pues cuando uno intenta ponerle nombre a lo que le sucede, la sociedad parece dar solo dos respuestas como posibles: Heterosexual u Homosexual. Y se puede decir que es aquí, donde la parte accidentada comienza.
Si uno no se encuentra con la asexualidad durante el principio de su investigación, se ve sujeto a una confusión aun mayor de la que ya poseía al intentar buscar una respuesta, que no estaría encontrando, en algunas de estas dos opciones. Y es durante el incremento de esa confusión donde la necesidad de una respuesta nos puede guiar por un camino que nos puede llevar, por no encontrar una mejor expresión, a darnos contra el paredón.
Pues para el mundo eres heterosexual u homosexual, blanco o negro, lo cual nos puede llevar a buscar una reafirmación de nuestra pertenencia dentro de una de estas etiquetas que lo único que puede hacer es acrecentar la confusión que poseemos y hasta dejarnos con un mal sabor de boca en algunos casos.
Es por eso que ser asexual hoy en día es difícil, y no solo hablo del proceso de descubrimiento que los asexuales debemos hacer hasta que finamente nos encontramos con la etiqueta adecuada para nosotros. Me refiero al día a día de un asexual, a la constante exposición a estímulos sexuales que sufrimos, a no poder disfrutar de algo tan simple como ver la televisión sin presenciar la exposición del cuerpo humano con connotaciones sexuales, o a navegar en Internet si ser bombardeados con anuncios y propagandas con el sexo como medio de venta.
Se nos hace difícil mantener el interés de un programa, donde cada vez que pueden, ponen a alguien como icono sexualizado con el propósito de mantener el interés de la audiencia. Como cada vez que abrimos una nueva ventana mientras navegamos por Internet nos salta un mensaje donde nos dice que alguien nos quiere conocer o que tal persona está cerca de nuestra localización queriendo reunirse con nosotros.
Es por eso que sitios como AVENes o grupos de Facebook con temática asexual ofrecen un lugar de refugio para nosotros, un lugar donde podemos interactuar y desarrollarnos sin preocuparnos. Un lugar para escapar de un mundo que no solo no nos registra, sino que de hacerlo no se molesta en comprenderlo antes de rechazarnos, donde la tolerancia no se práctica y el rechazo a lo que no se comprende esta a la orden del día.


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